sábado, 28 de mayo de 2016
Para muchas personas la adolescencia significa una etapa de crisis, de ausencia y de desarrollo; pero deberíamos relacionar estas interpretaciones con la importancia que se les ha dado a las fases del desarrollo del hombre a través de los tiempos. Así encontraríamos que en la modernidad se anhelaba llegar a ser adulto, mientras que el niño significaba una etapa de latencia en la que disfrutaba del carecer de responsabilidades. A esto luego le vino el psicoanálisis y la importancia que la niñez implicaba, hasta llegar a la postmodernidad, donde las importancias son otras: el adolescente pasó a ser alguien valorado y buscado por muchos sectores de la sociedad y la adolescencia se encuentra como una etapa a la que todos quieren llegar y mantenerse. Por lo tanto debemos plantearnos cuan adolescente es el adolescente actual. Así mismo parecieran seguir siendo válidas algunas premisas que acompañaron históricamente la caracterización del sujeto adolescente, como por ejemplo el echo de estar desestructurado y restructurando su mundo interno y sus relaciones con el mundo externo. En lo referente al mundo externo, recibe mensajes permanentes que le son dados de distintas maneras y en gran parte son las maneras en la que se envían esos mensajes responsables de la aceptación o no del sujeto.
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